Gatofranco
Conocer no es informarse. El conocimiento no es información.
sábado, marzo 10, 2012
La mirada profunda del intelectual (A propósito del arte "chicle" y la basura mediática)
viernes, marzo 09, 2012
viernes, diciembre 30, 2011
La religiosidad y el Hallelujah de Leonard Cohen
sábado, diciembre 24, 2011
Trasplante de cerebro
La operación se llevó a cabo con éxito y pronto las noticias se propagaron por todo el mundo. Los voluntarios se encontraban con vida y próximos a su recuperación. La ciencia había dado uno de sus pasos más importantes en toda la historia de la humanidad. Este avance científico suponía nuevos descubrimientos en materia de este órgano tan misterioso. Su sola manipulación significaba un desvelamiento de sus secretos. Posiblemente podría llegarse a conocer lo más profundo de la existencia humana. El mundo entero respiraba optimismo.
Y fue luego de la operación que ocurrió todo lo contrario. Una crisis para la neurociencia y su psicología derivada. Un paso en falso, un desengaño. Resultó que ambos voluntarios conservaron su identidad original. Es decir, intercambiaron cerebros, pero Juan siguió siendo Juan y Pedro siendo Pedro. Fue como si les hubieran practicado un intercambio de corazón a pacientes compatibles. Pues antiguamente se tenía la creencia de que los sentimientos se encontraban en el corazón y, posiblemente al trasplantarse éste, se irían con él los sentimientos albergados. Luego del trasplante supo la humanidad que es solo un órgano. Pues pasó lo mismo con el cerebro. Resultó ser solo un órgano. Los pacientes voluntarios sobrevivieron a la operación y conservaron su personalidad a pesar de contener en sus cráneos el cerebro del otro. Era un resultado inesperado que acarreaba consigo más dudas, mayores misterios y una creciente confusión. Puesto que si la información, el razonamiento y los sentimientos no se encontraban en el cerebro, entonces, ¿en qué “lugar” se encuentran?
lunes, diciembre 05, 2011
Qué estudia (o qué debería estudiar) verdaderamente la Psicología
domingo, noviembre 06, 2011
Homosexualidad y preservación de la especie
viernes, octubre 21, 2011
La idea dentro de la creencia
Este artículo tiene mucho que ver con el anterior: "El creer y la creencia".miércoles, octubre 12, 2011
El creer y la creencia
Rigurosamente creer y creencia son lo mismo: 'Tener' (en la mente) algo por verdadero.
Yo creo en algo que 'valoro' como verdadero. El ejercicio de este creer es propiamente la creencia. Es decir, vivir mis días de acuerdo con eso creído.
¿Y será lo mismo la creencia religiosa que la creencia científica?
Para empezar, he escrito 'creencia científica'. A saber, uno actualmente utiliza la palabra creencia más que nada para referirse a hechos de veracidad cuestionada. Como las creencias religiosas o políticas. Pero a uno nunca se le podría pasar por la cabeza cuestionar verdades científicas que han sido aceptadas por el mundo. Como que la materia esté constituida por átomos.
Así, esta verdad no tendría que ser, para la mentalidad humana, una creencia sino la Verdad. Pero no es así.Para tener conocimiento de una verdad uno debe tener la 'experiencia' de aquella verdad. Pero en vez de eso lo único que tiene la persona, que 'cree' tener verdades, son palabras. Como el amor. No bastará con haber aprendido a decir "te amo" para amar. Hace falta tener la experiencia. Y tener la experiencia implica el curso de un proceso. Una vez transitado en ese proceso puede uno decir que cree saber lo que es el amor, y que, efectivamente, 'existe'. Pero no basta con tener palabras, hace falta tener la experiencia. Y es en este aspecto en el que se ha desnaturalizado el hecho de "CREER". Es decir, en el convencimiento por cuenta propia de la verdad. No porque alguien me convenció y me resolvió el darme el trabajo de conocer por mí mismo y decir: "creo que es así" porque me convencí yo mismo a través de mi propio proceso de pensamiento. Pero esto no se viene dando así.
Entonces ¿tiene uno la experiencia de los átomos? ¿Los hemos visto alguna vez? ¿Los veremos alguna vez en nuestras vidas? No. Pero creemos que existen porque la ciencia respalda esa creencia. No digo que no existan en realidad, sino que nosotros no tenemos la experiencia de su existencia. Solo tenemos palabras. Luego 'creemos' que todo está compuesto por átomos. Nunca lo hemos pensado siquiera. Hemos aceptado que es así. Como aceptan algunos que si se portan bien se irán al cielo. ¿Hay experiencia de ello?
Sin embargo la creencia religiosa no se iguala a la creencia científica, por una sencilla razón: la comprobación. La ciencia tiene la ventaja de poder demostrar los hechos experimentados. Es decir, demostrar física y matemáticamente el concepto de átomo. Mientras que la religión tiene imposible comprobar la existencia de un dios padre bondadoso*. O sea, que la creencia científica es un creer basado en un hecho demostrable lógicamente. En un hecho manifiesto. Contrariamente, la religión cree en un hecho que no se manifiesta ni física ni lógicamente. Es decir, que el ser humano no tiene cómo experimentar ese hecho en el que hay que creer. Únicamente basta con tener fe**.
Aunque esto no desliga a la ciencia de la creencia perezosa. O sea, ese creer convencido fácilmente. Ese creer al que le gusta las verdades procesadas y enlatadas. Ese creer que jamás cultivaría un pensamiento hasta verlo convertido en fruto. Ese creer que es ateo y desprecia a la religión pero adopta a la ciencia como otro tipo de religión, con la misma actitud creyente y devota. Ese creer que no cuestiona y que cree que es parte de los grandes procesos históricos de la humanidad porque simplemente... cree.
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(*) Ser ateo parcializaría el entendimiento objetivo de este tema. Valga la aclaración. No soy ateo ni agnóstico.
(**) Se puede revisar el articulo "Dios ha muerto" para un explayamiento de esta idea.
